Casos de éxito

Aquí te presentamos algunas historias que comenzaron en tragedia pero que llegaron a un final feliz. ¡Ayúdanos a tener más historias exitosas!

   

Bonita

Esta hermosa gatita blanca llegó con nosotros “de rebote”, su mamá humana falleció y los hijos de inmediato dispusieron de los bienes de la señora y  dejaron a Bonita en la calle.

Tenía ya unos 8 años de edad y un muy mal humor, no le gustaba estar con más gatos ni que le tocaran la pancita o que le cortaran las uñas. Bonita además tenía una condición en sus ojos y las infecciones eran recurrentes.

Esta minina pasó por 3 adoptantes antes de llegar con nosotros. En el refugio tratamos de socializarla con más gatos, se consultó con el MVZ oftalmólogo y se le dieron los tratamientos necesarios. Los meses pasaron y nadie se interesaba en Bonita, ya fuera por su edad o por su condición de querer ser  hija única.

Cuando estaba ya resignada a que Bonita viviría para siempre con nosotros la llamada de Lulú me devolvió la esperanza, ella me dijo que quería a la gatita, que no le importaba su edad o que estuviera en constantes tratamientos, solo quería darle una vida digna a esta pequeña.

La entrega de Bonita fue como siempre, en su nueva casa, desde que llegó se sintió la reina, caminó por la orilla de los 2 pisos de su nuevo hogar, ubicó la arena e hizo lo suyo. Desde ese momento Bonita no volvería a estar en la calle, tendría siempre comida y agua y una cama calientita para dormir.

Esta preciosura vivió 2 años con su nueva familia, los llenó de amor y momentos felices, hasta que en mayo de 2009 su ciclo en este mundo terminó.

Bonita se fue a dormir como todas las noches solo que al siguiente día no despertó, murió tranquila y en paz, sobre sus cobijitas calientas.

   

Naussicaä

A este pequeñita la encontramos con una infección de ojo muy severa, se le dio de inmediato atención médica, pero nuestro MVZ vio q se trataba de un caso muy especial que requería la atención por parte de un especialista, por lo que nos remitió con el MVZ oftalmólogo.

Cuando revisó a la pequeña nos dijo q había una pequeña posibilidad de salvarle su ojito, pero q teníamos que darle un tratamiento largo y debíamos ser muy precisos con los medicamentos. Así lo hicimos y poco a poco su ojito comenzó a desinflamarse, después a aclararse, y comenzamos a ver que aún conservaba su pupila y q reaccionaba a los cambios de luz.

Pasaron algunas semanas y seguimos con el tratamiento hasta q sobre su ojito quedó una casi imperceptible membrana que a veces le bajaba de su ojito.

El oftalmólogo la reviso de nuevo y nos dijo q su visión en ese ojito era de 90%! Mucho más de lo que esperábamos obtener cuando iniciamos el tratamiento.

 Mi pequeña Naussicaä encontró un hogar donde la aman y no les importa que su ojito no esté del todo “normal”.

   
 

Nemo

Este hermoso gatotote llegó a casa porque su guardiana “ya no lo podía tener”, lo había adoptado un año antes pero estaba por mudarse con su novio quien también tenía un gato, y su casero les dijo que “solo podían tener un gato”. Como este, hay miles de pretextos que me han dado para justificar el abandono de sus gatos.

El buen Nemo no tenía la culpa de esto, y me fue entregado con todos sus accesorios, era un gato enorme, pesaba más de 6 kilos. Desde que llegó a casa lo notamos raro, muy triste, obviamente era normal ya que lo habían abandonado, y tratamos de consentirlo con atún y alimento húmedo, se le veía molesto por tener que compartir el espacio con más mininos y como ya estaba esterilizado y sano, nos dimos a la tarea de buscarle un hogar de inmediato. Afortunadamente llegó una familia que de inmediato se enamoró de él y se dio la adopción. Pero esta historia apenas comienza aquí, ya que el buen Nemo seguía muy deprimido y sin comer, empezó a bajar de peso y su piel se tornó amarilla.

El adoptante nos llamó muy preocupado porque lo llevaron al MVZ y les dijo q estaba enfermo del hígado. Fuimos nuevamente por Nemo y se le corrieron algunos análisis, el diagnóstico: lipidosis hepática, él estaba tan triste que dejó de comer, pero al paso de los días, su cuerpo dejó de pedirle que comiera, literalmente estaba muriendo de depresión.

El tratamiento era muy pesado, ya que no había medicamento que darle, solo teníamos que obligarlo a comer. Cada 3 horas se le daba con jeringa una papilla, a veces la comía con mucha dificultad, a veces la vomitaba, en otras ocasiones reunía fuerzas y se negaba a abrir la boca y teníamos que recurrir a envolverlo con una toalla para manejarlo mejor. Se le tuvo así cerca de 3 semanas, se le complementaba la alimentación con vitaminas, y un día sucedió… estaba comiéndome una rebana de pizza y Nemo se acercó a olisquear, le ofrecí un pedacito de pimiento y se lo comió!; pero no solo eso, pidió más! Y bueno, seguí dándole pizza, no importaba que no fuera lo ideal para él, lo importante era que ya estaba comiendo por él mismo.

Siguió una semana más en observación y cuando comía normalmente, volvió con su adoptante quien siempre estuvo al pendiente de su salud y patrocino sus latitas de alimento.

   

Áuryn

Este hermoso punto flama fue abandonado en un refugio que tiene más de 200 perros, llegó junto con 5 gatos adultos más, obviamente los colocaron en un lugar separado de los perros, pero aún así la desgracia sucedió y algunos canes lograron entrar con los mininos y la trifulca dejó un minino muerto. Los otros 4 fueron distribuidos entre diferentes protectoras y así fue como llegó Áuryn con nosotros. Era un gatito temeroso y al primer momento en el q se sentía inseguro tiraba un manotazo, nunca fue muy cariñoso, siempre le gustó su independencia gatuna, se acercaba solo al momento de pedir comida y toleraba dos o tres caricias, pero no más. No creímos que “Pompis” (su sobre nombre de cariño), llegara a encontrar un hogar donde lo aceptaran como es, pero el día llegó y su nueva familia fue a conocerlo. A pesar de que arañó a su ahora guardiana, ella confió en que Pompis se adaptaría a su nueva y numerosa familia. El día de hoy este divino gatito comparte su cama, comida y juegos con 5 gatitos más y con un hermano humano.

 

 

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