MelyMar & la Chitu's Rescue Patrol
Bienvenidos a este sitio que tiene como propósito la difusión de una cultura de respeto para los animales de compañia y buscar un hogar para algunos gatitos en adopción.
MelyMar no es albergue, pero si te puede brindar apoyo y orientación de como buscarle casa a algun minino bajo los siguientes puntos de manera obligatoria: que el gatito esté esterilizado, desparasitado y, si tiene algún tratamiento, alimentación especial o requiera medicamento, proporciones todo el material o historial clínico que te haya proporcionado su MVZ (además de los datos del MVZ para darle seguimiento al tratamiento o cualquier consulta que se desee hacer).
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Primeras Experiencias Mi primer encuentro con un gato ocurrió en enero de 2005, cuando al estacionamiento del edificio llegó maullando Mimosa. Era la primera vez que tenía un minino entre mis manos y no tenía idea de los cuidados que deben dárseles. Descubrí la maravilla de que los gatos usen su arena, de que no tengan que salir a pasear y también descubrí que a los gatos les hace daño la leche. A los pocos meses llegó Vaquita, una bebe pequeñita que olía literalmente a bote de basura, con ella descubrí el cariño hacia los mininos, ya que prácticamente Vaquita me adoptó como su mamá. La siguiente integrante de la familia es Ardilla (la de Apodaca), quien llegó a través de Lulú, una buena amiga que la rescató prácticamente de la boca de un perro. Pasaron los meses y llegó entonces Gizmo, pequeño, lleno de pulgas, en los huesos; su nombre viene de su apariencia en ese entonces, solo ojos y orejas. Con los cuatro mininos la familia estaba completa, y el siguiente gatito fue colocado en un excelente hogar, y así siguió sucediendo por varias docenas de gatos, hasta que apareció en escena Memín Nelson, “mi negris”, ese negrito que me robó el corazón y que no pudimos dejar ir en adopción y se convirtió en el último integrante de la familia. |
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Inicios de labor En febrero de 2006, en un paseo habitual por la colonia, encontramos a Hunter, un perro de raza Weimaraner; Hunter estaba buscando comida afuera de un restaurante y al preguntar por su “dueño” nos dijeron que llevaba todo el día ahí, que parecía extraviado. Fue aquí donde el conflicto interno apareció, por un lado lo “normal” no es llevarse a los animales de la calle a la casa, pero por otro era evidente que Hunter era un perro de casa que estaba perdido. Después de debatir algunos minutos la decisión se tomó: no podíamos dejar a Hunter en la calle. Nos dimos a la tarea de pegar algunos cartelitos con la frase "estoy perdido", hasta que nos encontramos con un grupo de personas que lo conocían, lo llamaron por su nombre: Hunter. Les preguntamos si sabían donde vivía y nos señalaron la casa, pero fueron muy honestos al decir: "creo que estará mejor con ustedes"; nos explicaron que su dueño lo sacaba (en ocasiones a patadas) porque ya no lo quería y no le daba de comer, en otras palabras Hunter era una víctima del maltrato y del abandono. Me costaba mucho trabajo creer que a un perro de raza con él, pudieran sucederle esas cosas. Sustituimos entonces los carteles por unos que decía “busco casa”. Esa experiencia despertó un interés por saber más sobre cómo ayudar a los perros y gatos en situación de calle. A partir de ese momento nos hemos relacionado con personas y albergues que tienen mucha más experiencia que nosotros, y hemos aprendido muchas cosas. Con estos conocimientos hemos seguido trabajando siempre con un objetivo claro: el bienestar animal a través de fomentar una cultura de respeto hacia los animales de compañía. Agradecemos infinitamente a todos: asociaciones, particulares, protectores independientes, MVZs, amigos y adoptantes; cada uno representan un granito de arena. Su experiencia, conocimientos, atención, donativos y colaboración para hacer que todos esos peludos, tengan una vida mejor. |

